Durante años, sumarse a diferentes apps de Delivery, fue una decisión casi automática para cualquier restaurante que quisiera crecer. En 2025 y 2026 esa certeza empezó a resquebrajarse. No porque la demanda del cliente por delivery haya bajado, sino porque cada vez más operadores están haciendo un cálculo que antes no hacían: cuánto le cuesta realmente cada pedido servido a través de un intermediario.
El tamaño del problema no es pequeño
Según Restaurant Business Online, en los primeros tres trimestres de 2025 los consumidores gastaron más de 72 mil millones de dólares en DoorDash y más de 65 mil millones en Uber Eats, con crecimientos interanuales de 23% y 20% respectivamente. La demanda del cliente por delivery no está bajando. El problema es lo que le cuesta al restaurante servirla.
Un análisis citado por la plataforma de gestión Rezku en 2026 estima que los restaurantes pierden aproximadamente un tercio de cada pedido de delivery una vez sumadas todas las comisiones. Las plataformas cobran entre 15% y 30% de comisión base por pedido, a lo que se agrega entre 1% y 5% adicional en cargos de marketing y promoción, según datos de ActiveMenus. Para un operador independiente, ese tercio del pedido no es un costo más: con frecuencia es todo el margen del plato.
Por qué el operador ya no puede ignorarlo
- La app trajo al cliente, pero también se lo quedó.
Durante años el argumento fue que estar en apps de delivery generaba visibilidad. Eso sigue siendo cierto —el 37% de los consumidores descubre restaurantes a través de estas apps—, pero el operador entendió que descubrimiento no es lo mismo que relación: la plataforma controla los datos del cliente, no el restaurante.
- Las comisiones ya no son sostenibles para ciertos modelos de
Restaurant Dive reportó en abril de 2026 que Rave Restaurant Group —dueño de las cadenas Pizza Inn y Pie Five— cortó relación por completo con Uber Eats después de que la plataforma subiera sus comisiones. No es un caso aislado: es el ejemplo más citado de una tendencia donde los operadores empiezan a usar las apps solo como vitrina de descubrimiento y migran el pedido recurrente a canales propios.
- El cliente que repite es más valioso que el cliente
Un dato que cambia la conversación: según el reporte conjunto de DoorDash y SevenRooms de 2026, el 62% de los clientes que piden delivery a un restaurante terminan yendo después a comer presencialmente a ese mismo lugar. El delivery, entonces, no compite con el salón: lo alimenta. Pero solo si el restaurante logra convertir ese primer pedido en una relación directa, algo que las apps de terceros no facilitan porque el dato del cliente se queda en su ecosistema, no en el del restaurante.
La respuesta de la industria confirma el giro
Lo que está ocurriendo es que los restaurantes están construyendo sus propios canales de pedido en paralelo a las plataformas. Restolabs documenta que cada vez más operadores dirigen a sus clientes recurrentes hacia sitios web propios y aplicaciones directas, apoyados en que las plataformas de pedido directo son hoy mucho más accesibles que hace unos años. El obstáculo real no es la tecnología de pedido —eso ya está resuelto—, sino la red de repartidores, que sigue siendo el activo más difícil de replicar fuera de DoorDash o Uber Eats.
Esto no es exclusivo de 2026: ya ocurrió una vez. Cuando el impulso de delivery de la pandemia se desinfló, medios como NBC News documentaron una caída marcada en el uso de estas apps a medida que los comensales volvían a comer en el salón, atribuida en parte a comisiones, propinas y precios más altos que empezaron a incomodar al cliente final —el mismo mecanismo de fricción que hoy empuja al operador a recalcular su dependencia de la plataforma.
Qué implica para la gestión del restaurante
- El canal propio deja de ser un “nice to have”. Pedido desde la mesa vía QR, kioscos de autopedido o app propia no son solo herramientas de eficiencia operativa: son la forma de recuperar el margen que hoy se va en comisión y, más importante, de quedarse con el dato del cliente para convertir ese primer pedido en una relación de largo plazo.
- La app de terceros sigue siendo válida como vitrina, no como canal. La estrategia que está ganando terreno es usar la plataforma para ser descubierto y migrar al cliente recurrente hacia un canal directo apenas sea posible.
- La consistencia y el control de la experiencia son el activo de largo plazo. Previsibilidad, menos fricción y menos intermediarios entre el restaurante y su cliente son, cada vez más, lo que define quién construye una relación duradera y quién compite solo por el próximo pedido.
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Fuentes: Restaurant Business Online, Restaurant Dive, DoorDash + SevenRooms (Reporte de Tendencias de la Industria Restaurantera 2026), NBC News, ActiveMenus, Rezku.


